Heridas de la infancia

Los hechos del pasado no pueden ser cambiados, eso es una realidad; sin embargo, si miramos hacia atrás, aquello puede verse como un pequeño punto que ha dejado huellas muy grandes en nuestro presente. ¿Cómo es eso? La única explicación posible, el origen de esas grandes huellas en tu ser adulto, sólo puede deberse a que el pasado viene a visitarte con demasiada frecuencia. Es hora de poner cada cosa en su lugar, es hora de sanar esas viejas heridas e impedir que sigan volviendo a causar unas nuevas. Es momento de hacerte cargo de tu propia vida y de sanar también a quien una vez fuiste y que probablemente no le dieron el trato que merecía. Frecuentemente en esto no hay víctimas ni villanos, sino personas que carecieron de los recursos para actuar de manera más sabia y cálida. No obstante, si así lo fuera, es entonces más urgente reubicar los elementos esenciales de tu vida para empezar un camino más pleno y bajo tus decisiones y acciones libres de aquella influencia. Vamos por ese niño o esa niña del pasado, vamos a sanarle, ¿escuchas su voz? sabes que te busca, sabes que te espera sólo a ti.
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